lunes, 27 de febrero de 2017

Una De Esas Joyitas: Klaus Nomi.

Voz que suena a telón de terciopelo rojo con bordados en oro y a plástico sintético, cables y neones de colorines. A bel canto maridado (suena mucho mejor que hibridado) con New-Wave. Clasicismo y eclecticismo compartiendo el mismo palco. Sin aspavientos, fricciones ni traumas: Bowie, Purcell, Kraftwerk, Saint-Saens, Chubby Checker, Sparks... Batiburrillo a la germana. Con acentazo de la región incluido.

"The Cold Song" es la verdadera pieza central de este álbum, tanto en lo literal (se encuentra a mitad del minutaje) como en lo figurado (es su rotundidad la que vertebra y da empaque al trabajo). En ella, un acompañamiento instrumental como de Deutchsche Gramophon un poco ochentero sirve de perfecta plataforma para que la voz de Klaus Nomi se vaya desarrollando sílaba a sílaba, palabra a palabra y línea a línea hasta hacerse al final de la misma amenazadoramente patética, sombría... Y bella.


What power art thou,
Who from below,
Hast made me Rise,
Unwillingly and slow,
From beds of Everlasting Snow.
See'st thou not how stiff,
And wondrous old,
Far unfit to bear the bitter Cold.
I can scarcely move,
Or draw my Breath.
I can scarcely move,
Or draw my Breath.
Let me, let me,
Let me Freeze again.
Let me, let me
Freeze again to Death.
Let me, let me, let me
Freeze again to Death...

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