sábado, 28 de noviembre de 2015
martes, 24 de noviembre de 2015
domingo, 15 de noviembre de 2015
Recetario Musical: Bigos y Grupa Stress:
¡Muy buenas tardes señoritas y señoritos! Vamos allá con una receta de las de puchero, de esas de las de tirarte toda una semana recolectando los ingredientes y de las de encerrarte en la cocina durante unas cuantas horas pensando en el disfrute gustativo que va a recibir toda tu familia y mejores amigos porque sí... Esta es una receta tradicional de las de toda la vida (de Polonia) y de las que cunde un huevo y parte de otro: ¡Bigos Myśliwski!
Lo primero que debemos hacer es coger lapicero y un par de folios pues allá que va la lista de productos necesarios para realizar este plato como Dios manda y recorrerse alguna que otra tienda de productos polacos o centroeuropeos:
- 2Kg de kapusta kiszona (col fermentada o lo que aquí conocemos todos como chucrut).
- 1/2Kg de col fresca.
- 2 zanahorias.
- 1/2 raíz de apio y 2 raíces de perejil (últimamente las fruterías de barrio tienen de estas verduras).
- 1 cebolla grande.
- 50G o más al gusto de setas secas (boletus preferentemente).
- 200G de champiñones.
- 100G de carne de ternera (me encanta el morcillo).
- 200G de szynki (que es como el jamón cocido y la cinta de lomo).
- 200G de salchicha myśliwska o wiejska (si sois amantes de este producto descubriréis que las salchichas -o kiełbasa- polacas en su infinita variedad le dan mil vueltas a las alemanas).
- 200G de boczek o taco béicon ahumado (pillad del mejor, que se nota luego la diferencia).
- Una pieza de manteca de cerdo.
- 1 vaso de vino tinto.
- Concentrado de tomate.
- Ciruelas secas sin hueso.
- 3 hojas de laurel.
- 4 granos de pimienta negra, de pimienta de Jamaica y de enebro -jałowiec-.
- Mejorana seca.
- Preparado de bigos.
- Sal y azúcar.
- Opcional: panecillos grandes.
Elaboración:
El día de antes tenemos que acordarnos y poner las setas deshidratadas en un cuenco a remojo. El agua lo reservaremos pues nos será útil a la hora de dar sabor al plato.
Al día siguiente lo primero que debemos hacer es una selección de música como banda sonora de nuestro trabajo en la cocina pues nos va a llevar unas cuantas horas. Tras ello, nos tenemos que poner con la verdura. En primer lugar escurrimos, picamos un poco más el chucrut y lo ponemos en el puchero con unos granos de pimienta negra y de Jamaica y las dos hojas de laurel. Todo esto lo ponemos a fuego suave y removemos de vez en cuando hasta que la col fermentada se vaya ablandando y cogiendo un color amarillento.
Continuamos con la verdura: limpiamos, pelamos y trabajamos la verdura (rallamos las raíces, cortamos en cuartos la zanahoria, y picamos finamente por un lado el medio kilo de col fresca y por otro el cebollón, que reservaremos para más tarde). Cocemos aparte las raíces, la zanahoria y la col hasta que estén blandas, escurrimos y añadimos al puchero con el chucrut.
Removemos de vez en cuando para integrar la col fermentada con el resto de las verduras y nos centramos en la carne, que la vamos a limpiar y preparar: las salchichas en láminas, el beicon en dados pequeños, el morcillo en dados medianos y el jamón en lascas. En una sartén amplia untamos de manteca y doramos primero el beicon, reservamos y con la grasa que suelta doramos el las salchichas. Si vemos que de grasa quedamos cortos ponemos más manteca y doramos el jamón-szynki. La carne de morcillo la hemos sazonado previamente con pimienta negra en polvo y también doramos. Después salteamos los champiñones laminados y la cebolla picada. Pochamos e integramos a la sartenada toda la carne que hemos reservado. Movemos para que se mezclen los sabores y vamos añadiendo las setas deshidratadas -el caldo de éstas deben ir al puchero junto con una copa de vino tinto-, un buen puñado o casi una bolsita entera de ciruelas secas, una pizca de sal y otra de azúcar, una hoja de laurel, dos cucharaditas de concentrado de tomate, el resto de pimientas y el enebro, un buen golpe de mejorana y dos cucharaditas de preparado de bigos.
Este conjunto de la sartén se debe remover y cocinar suavemente unos diz minutos o más hasta que adquiera color rojizo. Después, verter al puchero y seguir removiendo y uniendo todos los ingredientes y sabores.
Tras este movimiento el tiempo de cocinar el puchero depende del gusto. Lo preferible es estar atento al fuego suave una hora y pico o casi dos.
Después, a la hora de emplatar puedes servirlo directamente en el plato o rebanar un panecillo grande por arriba a modo de tapa, vaciar de miga y rellenar con el bigos. Es algo que queda más fino pero igualmente de rico.
~
Entiendo que así de primeras pueda resultar un tanto raro eso de mezclar ácidos y dulces, chucrut con ciruelas, y esa variedad de carnes ahumadas y tal pero de verdad, merece muy mucho la pena ponerse a ello. Si os atrevéis, os aconsejo que hagáis la receta a pequeña escala y proporción de ingredientes para que lo pruebes tú y tu pareja o ser más cercano y luego, cuando ya constatéis que es una maravilla, hacerlo a escala masiva para toda la familia y vecindario.
Otra cosa, en un tupper aguanta congelado un mogollón de tiempo y eso siempre viene bien.
Lo cierto es que este tipo de platazos se hacen acompañar muy bien de una buena cerveza polaca (Żubr o Tyskie si os gustan las cerves suaves, las
Redd´s frutales para mi esposa o las mocne o fuertes como las Dębowe o Karpackie para los más atrevidos) y buena música nacional como esta bandaza de los 70 llamada Grupa Stress:
Redd´s frutales para mi esposa o las mocne o fuertes como las Dębowe o Karpackie para los más atrevidos) y buena música nacional como esta bandaza de los 70 llamada Grupa Stress:
martes, 10 de noviembre de 2015
Ángel Stanich y la danza de la lluvia:
Se dice que antiguamente los
indios realizaban danzas en círculos alrededor de una hoguera para invocar la
llegada de las lluvias para que regaran sus campos… Pues bien, Ángel
Stanich hizo el pasado sábado algo parecido en la Sala EgoLive de Alcalá
de Henares.
El concierto lo comenzó subiendo
al escenario él solo con la única compañía de su guitarra para empezar a tocar
los primeros acordes de Amanecer Caníbal. A medida que iba avanzando
la canción fueron subiendo escalonadamente el resto de su banda para transformar
este comienzo acústico en eléctrico. Al final de esta canción, ya pudimos
observar a todos los cuatro componentes de la banda tocando en un perfecto
círculo (como los antiguos indios) alrededor de la batería su particular “danza
de la lluvia”, que invocaba a la buena música en esa noche de noviembre.
Después de dos o tres temas para
ir calentando el ambiente, Ángel Stanich tocó un tema de su segundo “medio
álbum”, Mojo. Un tema que resume las principales características de
su estilo musical: una voz muy, muy, muy personal y una
mezcla de estilo Country-Folk (como él mismo hace referencia a uno de los
padres de este estilo en esta canción: Robert Johnson) con unas letras llenas
de diferentes imágenes que nos llevan desde los desiertos de México hasta las
calles norteamericanas plagadas de gangsters.
Avanzaba la noche y una
canción que merece un aparte es su místico Jesús Levitante. Un tema
que coquetea con la Psicodelia y cuya letra intentaba explicar el cantante
antes de empezar a tocar el tema, ya que se aleja radicalmente de su habitual
estilo con referencias a Jesucristo.
El Outsider y Miss
Trueno ´89 hicieron cantar al público que allí se dio cita. En Camino Ácido, además contó con la colaboración en los teclados de la mitad masculina
de los Idealipsticks: Jave Ryjlen. El propio Stanich comentaba que estando tan
cerca de la ciudad de esta banda (Guadalajara) no podía dejar pasar de largo
esta oportunidad.
Para el final del concierto, pues
como manda esa ley no escrita de los conciertos: lo mejor del
repertorio. 'Cegados por el sol / el cielo es de vinilo / Manolo
Caracol se enciende un cigarrillo...' (Mezcalito) Con esta letra y un
ritmo que nos lleva a las bandas sonoras de las películas del Oeste, Ángel
Stanich empezaba a cerrar su gran actuación en Alcalá de
Henares. Antes de la última canción, Stanich bromeaba con el público
diciendo que le faltaba por tocar una canción. Todo el mundo sabía que
era Metralleta Joe, el símbolo de su primer disco ('Camino Ácido') y tal
vez su tema más conocido. Con este tema, el gran jefe indio Stanich puso a
bailar la danza de la lluvia a toda la sala y se despidió de ella al grito de:
¡Metralleeeeeeta Joe!
Artículo firmado por: José Ángel.
Etiquetas:
Alcalá de Henares,
Crónicas,
Música
sábado, 24 de octubre de 2015
Una de esas joyitas: 'Meet The Residents' de The Residents.
Esta carátula de 1974, que podría salir perfectamente en nuestra sección de Peores Portadas, esconde dentro uno de esos trabajos discográficos pioneros de verdad. Herederos a su vez del ruidismo decimonónico de Luigi Russolo y de las innovaciones de Cage-Stockhausen-Ligeti, The Residents y su primer LP titulado 'Meet The Residents' se adelantan un par de décadas a NIN, Beastie Boys y demás luminarias de la modernidad. Eclecticismo y complejidad se dan la mano en un álbum repleto de collages musicales, hipnotismo, vanguardia contemporánea llevada al Pop, preludios de sonido industrial, Jazz, un poco de Psicodelia, magia y finalmente, un discazo.
"Let the strangeness wear off through a couple of plays..."
Etiquetas:
Arte,
Crónicas,
Las Peores Portadas,
Pequeñas Reflexiones Musicales
domingo, 18 de octubre de 2015
SEX MUSEUM en directo - viernes 16 de octubre- Sala EgoLive:
"El
tren que pasa una vez ya nunca volverá"... No sé cuántas veces he podido escuchar
y leer esta expresión -en sus múltiples variantes- a la hora de hacernos
recordar que la vida es breve, que las ocasiones se dan una vez en la vida, que
hay que ser valiente y tirar para adelante... Un mogollón de veces. O más. Pero
este pasado viernes 16 de octubre tuvo lugar una de esas maravillosas
excepciones y pude quitarme, por fin, esa espinita clavada que llevaba dentro
desde mediados de los 90 y que consistía en no haber visto aún en directo a los
madrileños Sex Museum.
A
mediados de los 90 yo estaba que no cabía de gozo con la tienda de música Tipo de la
Calle Mayor. Podía ir dos o tres veces a la semana y regresar a
casa con esa bolsita verde y luego morada -o al revés- cargada de buena y
diversa mercancía sonora: Saint Germain, Beastie Boys, Los Fresones Rebeldes, The Black Crowes... Y nada de Sex Museum ¡Cachislamar! ¡Y mira que por aquella
época sus discos estaban en los estantes y sonaban en Radio a tutiplén!
Pero no hay que preocuparse, porque como yo creo en las segundas oportunidades y en el destino, al final ese
tren al que hacíamos mención al principio tuvo a bien regresar para hacer otra parada. En esta ocasión no me cogieron desprevenido y me pillé un ticket -como diría el bueno de Yosi- en
la estación de la Sala EgoLive, un sitio en el que al entrar puede estar sonando a
todo volumen el "Beck´s Bolero". No digo más. Y encima se trataba de
un concierto que celebraba los 30 años de existencia de Sex Museum. ¿Podría
ser todo más redondo?
Empezar
con "I´m Falling Down" es saber que el público va a meterse, yendo en fila india y sin rechistar, en tu bolsillo desde el primer momento y hasta el fin de la noche. Miguel 'Caderitas' Pardo no especuló con el tiempo ni con las canciones y empezó a sudar desde el primer momento en que pisó el escenario. Es de agradecer la
entrega y dedicación, el vivir, de músicos que podrían estar ya de vuelta de
todo. Es una lección de trabajo.
No sé si
es que llevaba un mes o así sin ir a un concierto pero todo me sonaba
muy pleno, muy
potente. Vivo. La prueba es esa unión espuria entre Deep Purple y los Beastie
Boys que se cascaron poco después. Escuchar esa bastardilla de "Smoke On
The Water" y "(You Gotta) Fight For Your Right (To Party)" con el bajo de Javi
Vacas y Roberto Lozano es lo más parecido a ser brutal y despiadadamente coceado
por una mula vieja. Lo siento pero no se ha ocurrido otro símil más gráfico. Potentísimos.
Entre
medias se nos fueron cayendo temazos como "Black Mummy",
"Circles In The Sand" y
"Wassa Massa", constantes parabienes a Deep Purple por parte
de Marta ‘Lord’ Ruiz, “Flying High”, “Where I Belong”, una musculosa versión
del "Have Love, Will Travel" de The Sonics, recuerdos de la infancia
y chascarrillos sobre el pedal fuzz de Mark Knopfler, ajustes de cinturón,
posturitas fotogénicas que no pude/quise captar ya que estaba dando buena
cuenta de mi cerve, llamaradas guitarreras a cargo de Fernando Pardo…
Retirada
en falso a los camerinos y al parpadeo vuelta al redil. Custodiados desde lo alto por la
bola de espejos de la sala, Sex Museum sacaron su vena más calentorra y Disco-Rock
con “Danger! High Voltage” de Electric Six para ya finalmente dar la puntilla con “Voodoo
House”, un tema propio que revisando la información apareció en el disco ‘Independance’ de 1989… ¡1989
Dios mio! ¿Pero habéis visto cómo suena? ¡A clásico inmortal! ¡Y son de aquí! ¡Y no tienen el nombre en una calle o un monumento! Ni Rosendo... Tiempo y paciencia, señores.
Tras el último chimpún revisamos las fotos, los apuntes, recogemos los bártulos, apuramos el último trago y nos ponen "Lookin´ At You" de MC5... ¡Maldito sea el pincha!
miércoles, 14 de octubre de 2015
jueves, 8 de octubre de 2015
'Tres Hombres' de ZZ Top: El dulce olor a gasolina y Bourbon.
Cuando no vas más allá y te quedas sólo con lo aparente: con las barbas interminables, las pintas de macarras sureños recién salidos de un bar de carretera y con unos cuantos sencillos de Disco-Rock como "Gimme All Your Lovin´". "Sharp-Dressed Man" o "Legs" lo normal es que durante muchos años te pierdas la obra de unos tipos increíbles que han sabido manejarse en este mundillo del Rock como pocos siguiendo su propio camino, plagadito de temazos inmortales como "Masters Of Sparks", "Beer Drinkers And Hell Raisers" y "Hot Blue And Righteous". Por no hablar de las siempre inseparables "Waiting For The Bus"+"Jesus Just Left Chicago" y "La Grange"... El dulce olor a gasolina y Bourbon.
Para quitarse el sombrero y lanzarlo al aire a voz en grito.
Etiquetas:
Arte,
Pequeñas Reflexiones Musicales
lunes, 5 de octubre de 2015
domingo, 27 de septiembre de 2015
Café Negro en directo:
Clinic, master-class... Cualquiera de esos dos 'palabros' nos valen para definir a la perfección el concierto que tuvimos la suerte de presenciar este pasado viernes 25 de septiembre en el escenario de la EgoLive: Una exhibición y demostración de auténtico Black Sound a cargo de la gente de Café Negro.
Echando un vistazo rápido al listado de las canciones preparadas por Café Negro no quedaba ninguna duda de que lo que nos iba a deparar la próxima hora y media iba a ser de aúpa: la mezcla poderosa (Albert King, Ike And Tina Turner y Canned Heat) de "The Hunter", la magia del ritmo de "Cissy Strut", un standard del Rythm And Blues como es "Respect", el eterno espíritu de los Blues Brothers con "Peter Gunn Theme", "Superstition" o "I Got A Woman". Todos clásicos en algún que otro momento del llamado Sonido Negro. Podría intentar colar expresiones ya monótonas al hablar de este mundo como 'ritmo infeccioso' o cosas por el estilo... Pero paso de ello porque sinceramente lo que más me gustó de la noche, además de estar en compañía de mis buenos amigos, fue poder escuchar unos cuantos temas originales de Café Negro.
Que una banda dedicada a desempolvar clásicos noche tras noche se atreva a sacar a la luz cancioncitas propias, nuevas y frescas es, según mi opinión, como una especie de milagro. Un acto de valentía digno de todo elogio por nuestra parte debido a dos sencillas razones:
a) Me da que este mundo musical negroide suele caer mucho en la autocomplacencia sonora, la revisitación de clásicos y repetición de esquemas, por lo que no debe ser tarea fácil lo de ponerse a revitalizar y colorear el sonido con ideas propias y encima que te hagan caso.
b) Para más inri, resulta además que este mundo está plagado de canciones que son himnos mundiales y de artistas (léase Stevie Wonder o Ray Charles) que son dioses de la Música. Y entiendo que puede acongojar un poco al personal.
De la suma de a) y b) podríamos pensar que el concierto de ayer estuvo guapísimo, que fue pintón y que se bailoteó un montón pero que rascando y profundizando un poco más allá de la mera superficie no pudimos encontrar nada interesante pero la vida te da sorpresas, estamos hablando de Café Negro y éstos no es que tuvieran un par de ases escondidos en la manga... ¡Es que tenían tres!
"La Diva" y "El Tren De La Habana" son dos composiciones propias en las que Javier Oliver y compañía (si no me equivoqué al prestar atención son Pedro Sáez al saxo, Jorge Martín al trombón, José Valencia a la guitarra eléctrica, Juan Amores a la batería y el bajista del que no recuerdo el nombre y lo siento en el alma) dan un giro de tuerca a la música que vienen haciendo habitualmente: mixtura, originalidad... Son siempre elementos bienvenidos:
"Johnny B. Goode" es ese clásico instantáneo del Rock And Roll parido por Chuck Berry pero que yo siempre he vinculado a Johnny (DiosletengaensuGloria) Winter y que ahora, gracias a la espídica y entrañable interpretación vocal Jorge Martín, asociaré también a Cafe Negro. De lo mejor de la noche y no bromeo, pese a los intentos de pogo por parte de alguien del público que jamás entenderé.
En otro orden de cosas, tras una cuantas 'cerves' con los amigos lo normal es que después de un rato haya que ir a miccionar. Es fisiológico. Te sitúas, concentras en el tema y de repente te das cuenta que suena el "I Feel Good" de James Brown... ¿Casualidades de la vida?
Para redondear la fiesta, la última canción también era del Padrino del Funk. Una pieza que no falla nunca: "Papa´s Got A Brand New Bag". La banda baja a pie de pista, se cuelan unos 'geropa' y 'sexmachina' de por medio, cierro brevemente los ojos y emprendo un pequeño viaje al pasado al caer en la cuenta que esta canción la escuché por primera vez en un triple recopilatorio de Soul que me compraron mis papis en el Círculo de Lectores a mediados de los 90... When we were youngs... Te cagas.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Raphael Sinphónico en Alcalá de Henares:
Ser un ídolo de masas intergeneracional es lo que tiene. Mientras esperaba junto a mi tía y mi primo en la interminable cola de entrada -no he visto otra así en esta ciudad- un grupo de señoras llevaba puestas camisetas en las que ponía 'Yo Soy Aquella', abuelas que en su día aleccionaron a sus hijas lo hacían ahora unas cuantas décadas después con sus nietas, padres de familia de esos de apariencia imperturbable pero a los que se le transparentaba el nerviosismo por lo inminente del concierto...
Cartel de la cita. Hace una semana, allá donde miraras ahí había uno.
Con un marco incomparable -tenía que decir esta expresión o reventaba- como la del recinto amurallado del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, Raphael se presentó la noche del sábado 12 de septiembre como siempre: puntual y de punta en negro, con "Yo Soy Aquél" como soberbia intro ¿u obertura? y con el público rendido ya desde el principio. Bueno, en realidad debería matizar un poco estas palabras. La verdad es que, situado en la fila de asientos de atrás del todo -eran las más baratas y mi bolsillo sí se podía permitírselo-, me encontré rodeado de una subespecie muy típica entre la fauna ibérica: cenutrios cuyo peculiar sentido del humor linda tanto con la mofa, la chanza y el chascarrillo que pasa a adentrarse sin sonrojo alguno en el terreno del escarnio y de la falta de respeto. Digo todo esto en deshonor a la irritante vieja situada a mi derecha, sempiternamente pegada al móvil que a mitad de concierto me dio un culetazo al levantarse para contarme que se "iba a mear"; o de los idiotas entrados en años también que se ponían a imitar a Raphael sin caer en la cuenta que se podían haber quedado en casa sin tocar las narices a nadie; o... En fin, que ya desquitado de lo todo lo malo en este segundo párrafo -no haré hincapié en el nulo control de acceso al concierto por parte de la organización-, voy allá con lo verdaderamente importante: el concierto de RAPHAEL SINPHÓNICO JUNTO A LA ORQUESTA CIUDAD DE ALCALÁ.
La visión que tenía del concierto desde el más allá.
No hay duda que de, entre los infinitos proyectos que ha llevado a cabo Raphael a lo largo de sus más de 50 años en el mundo de la música, este es en el que más empeño ha tenido que dedicar el genio de Linares debido a los retos tanto técnicos como emocionales que ha supuesto su realización: cada concierto una ciudad, cada ciudad una orquesta sinfónica, unos 70 músicos, pruebas de sonido y ensayos frenéticos, más de 30 canciones por repertorio cada noche... En resumidas cuentas, una auténtica barbaridad que haría llorar a más de una estrellita moderna de las de ahora. Y a su representante. Si miento, que me parta un rayo.
Sobre los arreglos orquestales no voy a precisar mucho porque de movimientos, staccatos y allegromanontroppos no sé absolutamente nada. Así que para inventarme cosas mejor decir lo que me transmitieron las piezas musicales que se fueron desgranando a poquitos a lo largo de la noche ¿No?
Mi primera grata sorpresa fue "Despertar Al Amor", canción arreglada de toque Jazz a lo "Mr. Bojangles" que por unos minutos convirtió el Huerto del Obispo en un escenario de Las Vegas y a Raphael en Sammy Davis Jr... ¿Imágináis la mezcla?
Lo épico y grandioso llegó de la mano de "Digan Lo Que Digan". Y tras él, las primeras palabras de agradecimiento del artista al público y la razón de ser de este espectáculo, de las ganas que tenía de estar de nuevo en Alcalá -recordamos su última estancia aquí- y de hacer este concierto "comme il faut", es decir, como debe ser.
Lo extenso del repertorio facilitó que pudiéramos disfrutar de algunas canciones en formato comprimido. Se sucedieron "Yo Sigo Siendo Aquél", "Te Estoy Queriendo Tanto" y "Y Fuimos Dos" a un ritmo muy ligero y agradable. Ésta última con una interpretación vocal muy sólida teniendo en cuenta las 72 castañas del maestro.
Mi entradita, guardada como oro en paño.
A eso de la mitad del espectáculo la orquesta se tomó un pequeño descanso para dar paso a un pequeño bloque de canciones en las que la voz cantante -nunca mejor dicho- la iba a llevar Raphael, aunque acompañado en dos de ellas a piano y en las otras dos a guitarra. Fue entonces cuando la teatralidad, la expresión y las maneras de artista total hicieron acto de presencia. En "Por Una Tontería" y "Volveré A Nacer", desnudo de orquestación pero arropado por el piano de Rubén Díaz, Raphael nos abrió un par de páginas de su vida. Esas referencias a su niñez, esa copa vertida al suelo... Y es que un artista que se muestra al público, en realidad se muestra a su mundo.
Los aires a folclore latino llegaron de la mano de "Gracias A La Vida" -composición original de la cantautora chilena Violeta Parra- y "Sombras" -de la poetisa mejicana Rosario Sansores-. La guitarra de Juan Guevara, la profunda carga emotiva de las letras y lo visceral en la interpretación de Raphael se conjugaron de tal forma que en mi opinión fue este uno de los mejores momentos de la noche.
Tras la reafinación de la orquesta esperaba encontrarme en escena a Dave Mustaine y compañía pero no, ahí seguía incólume el bueno de Raphael. El guiño a los alcalaínos en "¿Qué Tal Te Va Sin Mi?" caló entre el público a ritmo de habanera o algo similar y enlazó con una gran versión del "Estuve Enamorado" para poner a la gente en pie.
Entre medias sonó otra joya de la corona como "Detenedla Ya". La anoté rápidamente en la agenda pero mis oídos ya estaban al tanto del otro gran momento de la noche, que llegó con la dolorosamente bella "Amo Mío". Por muy grande que sea el corazón y nobles las intenciones, la distancia entre dos personas se puede hace insalvable... Eso nos lo hizo sentir con su voz y su talento interpretativo Raphael como nadie. La piel de gallina se me quedó durante largo tiempo.
Con algunos requiebros vocales por aquí y por allá, el tramo final fue apoteósico: "Maravilloso Corazón" fue la "New York, New York" del momento, "Escándalo" -no digo nada porque todo el mundo lo sabe ya-, "Ámame", "Yo Soy Aquél" y "Como Yo Te Amo" pusieron punto final a la gala con el gentío dándolo todo, con Raphael crecido más que nunca pues su sueño se hizo realidad una vez más y conmigo boquiabierto.
~
Para finalizar solamente quiero decir dos cosas: La primera es que deseo de todo corazón por bien de nuestra cultura que Raphael siga dando clases magistrales muchos años más y la segunda, es dar las gracias a Paula y Marta -nuestras queridas sultanas y violinistas de la Orquesta Sinfónica Ciudad De Alcalá- por ayudarme con el set-list del espectáculo y por ser tan geniales ellas.
Etiquetas:
Alcalá de Henares,
Arte,
Música
lunes, 21 de septiembre de 2015
Una Alcalá de Henares que se desvanece:
Carteles, letreros, callejeros... Todos ellos son testigos del paso del tiempo. Muestran grietas, desconches y pintura descolorida pero también muestran un pasado en que las cosas se hacían con calma, dedicación y a mano. No había metracrilato sino madera, impresión láser sino pulso firme, no se hacían por encargo sino que se hacían. Sencillamente.
Quizás es nostalgia por el pasado o quizás otra cosa. Lo que tengo claro es que estos elementos, supervivientes de una modernidad ciega que lo fagocita todo sin pensar en la importancia del ayer, deberían pervivir con la ley en la mano y sin miedo a desaparecer en nuestras calles de la misma manera que lo hacen esculturas y monumentos. Ejemplos y enseñanzas que no cuesta nada respetar, mantener y que siempre suman a favor de nuestro bagaje cultural como Ciudad Patrimonio de la Humanidad.
En el Club de Jubilados de Nueva Alcalá se conserva este cartel de advertencia que prohíbe pintar sus paredes. La multa, de 50.000 pesetas de las de antes... Casi nada.
En la confluencia de la Calle El Empecinado con la Puerta del Vado se encuentra este edificio, que se conserva en milagroso estado de abandono y ruina. Algo incomprensible, debido a que se trata de una finca que formaba parte del trazado original de las murallas antiguas de la ciudad. Tristemente estamos a la espera del ya típico desenlace constructivo que se da por estos lares: destrucción de todo vestigio del valioso pasado y creación de nueva planta de un edifico sin personalidad ninguna, eso sí, con fachada de ladrillo visto de estilo pseudo-castellano y rústico.
La primera fotografía muestra un letrero que indica la dirección a una cabina de teléfono público (cuando abundaban) y un callejero que por el aspecto que tiene (en piedra con relieve y policromía) suponemos que debe ser de los más antiguos de la ciudad.
La segunda fotografía es de una peluquería, que se conserva bastante bien, no como la que hay en el establecimiento bajo de al lado, que se ha perdido.
Esta tienda de deportes se encuentra en el mismísimo centro de la ciudad, en la Plaza de los Santos Niños. Lleva ahí desde que tengo uso de memoria. De crío lo normal era ir ahí a comprar la equipación para el fútbol sala: medias, calzones, camisas, botas, balones... De todo y para todos, con Joma como marca principal. Un clásico.
Los autoservicios y demás negocios y competencias dieron la puntilla a esta fábrica tradicional de hielo afincada en la Calle Nebrija. Aún recuerdo esas mañanas en que íbamos para allá en busca de bolsas de hielo con las que llenar nuestras neveras para marchar de acampada...
Próximamente más muestras de esta Alcalá de Henares que se desvanece.
martes, 15 de septiembre de 2015
Próximo concierto: The Iluminados-Viernes 23 octubre-Costello:
Fin de semana, una de las salas de música más 'cuquiscuquis' de toda Madrid y The Iluminados en acción dando un recital de puro sonido 'Delta del Torote'...
¿De verdad es necesario que os digamos más?
Etiquetas:
Alcalá de Henares,
Música,
Publicidad de la buena
sábado, 12 de septiembre de 2015
Recetario Musical: Bocata de Gallinejas y Burning.
Hoy no me voy a extender más de lo debido. Y no es porque no
quiera o pueda. Es porque no es necesario. Vamos allá con una pseudo-receta
musical que tuvo lugar hace ya un par de semanas durante las ferias
de Alcalá de Henares: el Bocata de Gallinejas.
Para "realizar" esta receta no necesitas lapicero o papel para apuntar. Tampoco debes preocuparte por abastecerte con una lista interminable de ingredientes. Ni tan siquiera hay lugar para la dichosa Thermomix. Lo único que debes hacer es quitarte la perecita de
encima, adecentarte como está mandado y prepararte a conciencia para el bombardeo de
estímulos sensoriales que vas a recibir porque… ¡Tendrás que dirigirte a las fiestas de tu
pueblo!
Tras llegar al recinto ferial deberás zigzaguear unas cuantas patatas rellenas despachurradas de la noche anterior, sortear cientos de tenderetes de abalorios hippies, esquivar con acierto los tapones de corcho que rebotan de las escopetillas y pasar de largo una masa ingente de personas que van y vienen como endemoniadas. Parece fácil, pero no lo es en absoluto. Créanme.
Seguidamente, es muy importante (y cuando digo muy es que es muy) no perder tiempo a la hora
de seleccionar la terraza en la que vas a tomar tu merecido bocata. Más que nada para no torturar al pobre de tu estómago, que lleva un año esperando este momento. Lo más sencillo, natural y normal es ir a la terraza de toda la vida: aquella a la que vuestro padre
(porque un buen padre es de bocata de gallinejas y entresijos) os ha llevado a
toda la familia año tras año sin falta alguna. La tradición es la tradición. Y a veces es hasta deliciosa. Pero también puedes innovar un
poco y permitirte, por tu cuenta y riesgo, el probar en freidoras
ajenas… Allá tú.
Pues bien, si crees que tras localizar tu sitio de esparcimiento gastronómico está todo hecho te equivocas. Porque ahora ha llegado el momento de dar el do de pecho, el demostrar que eres un hombre y no un mindundi o chisgarabís cualquiera... Ha llegado el momento de plantarse ante la caja a pecho descubierto como si de un joven novillero tomando la alternativa en Las Ventas o de Blas de Lezo en Cartagena de Indias se tratara, mirada en alto, sin amilanarse ante la monstruosidad que han puesto para atender al personal. Una
bestia parda de unos ciento cincuenta kilos en canal que, mondadientes en boca, te atiende como
perdonándote la vida, con una mirada entre sanguinolenta y turbia... No se lo tengas en cuenta. Forma parte del encanto. Sólo visualiza tu meta.
Bien. Has salido indemne. Tienes el resguardo. Te tiemblan un poco las piernas, pero da gracias que no te has hecho poposito encima. Está hecho. Se lo muestras al camarero, que es mucho más simpático que el cajero ¡dónde va a parar! pero antes de entregárselo debes formular el conjuro mágico: "Que sea fritito y con un toque más de sal, por favor". Siempre con un por favor
detrás, que por muy conjuro mágico que sea, la educación que nos ha dado la familia debe hacerse notar ¿De acuerdo? Así no falla. Ante semejante conjunción de elementos, lo único que puede
llegar a tu mesa es el más soberbio, absoluto y majestuoso y castizo bocadillo
de gallinejas o entresijos… Y eso es así, de aquí a Lima.
Para mojar el gaznate y como maridaje perfecto lo más adecuado es una buena lata de
cerve. No es necesario que os recuerde que la Mahou manda por estos lares pero si os ofrecen Estrella Galicia, Ámbar, Alhambra o la que sea propia a de vuestras tierras, nos parece perfectísimamente perfecto.
Le das el primer bocado… Ese sabor... Vuelas a tu niñez.
Mientras disfrutas del momento te rodea un sonido mezcla de tiovivos, lamierdadelregguaetón, niños gritando extasiados montando en los toros locos, las campanillas de los punching balls, la sirena de una ambulancia que se lleva a uno que ha empinado demasiado el codo, la charla del de la tómbola con su secretaria,… Es decir, el encantador barullo
de las ferias. Una mezcolanza de ruidos que en tu cabeza queda amortiguada, como en un segundo plano, pues en lo más profundo de tu mente sólo puede haber espacio para una cosita. Una canción. Ésta:
Etiquetas:
Alcalá de Henares,
Recetario Musical
lunes, 7 de septiembre de 2015
viernes, 4 de septiembre de 2015
Menú de cantautores del día:
De entrante una suave selección de Tim Buckley con "Once I Was":
De primero, una suerte de Joni Mitchell a la reducción de "Both Sides, Now":
De segundo, un contundente y rotundo Richie Havens a la "Handsome Johnny":
Como maridaje, un fresco y espumoso Don McLean "Everybody Loves Me, Baby" cosecha del 71:
Y para finalizar, el postre. Un delicioso bocado de Nick Drake con "Fly":
De primero, una suerte de Joni Mitchell a la reducción de "Both Sides, Now":
De segundo, un contundente y rotundo Richie Havens a la "Handsome Johnny":
Como maridaje, un fresco y espumoso Don McLean "Everybody Loves Me, Baby" cosecha del 71:
Y para finalizar, el postre. Un delicioso bocado de Nick Drake con "Fly":
HOY NO SE FÍA. MAÑANA SÍ.
domingo, 30 de agosto de 2015
Estudio y análisis de una aberración musical: 'Saraluna' de Melendi.
Lo normal en un blog diversoycuasimusical es que se hable de los sonidos que nos atraen, de los artistas y bandas que nos han marcado la vida y los oídos, de lo clásico y lo novedoso, de las emociones y de las vivencias que se generan en torno a ella con rigor y seriedad si es posible. En un tono profundo y reflexivo. Pero no nos engañemos, a los seres humanos nos gusta la chocotaja (es decir, lo uno y lo otro) y también hay espacio para las chorradas y el humor. Para la mofa y el escarnio público. Siempre merecido, claro está, según nuestra opinión.
Por poner un nombre, Melendi es uno de esos artistas que en realidad siempre me ha dado igual. Me resultaba indiferente su obra musical. Ni me molestaba ni me agradaba con su Rumba Asturiana. Y ahí que le dejé, haciendo sus historias, sin prestarle más atención que la de tener que escuchar obligatoriamente en las carpas de las ferias "Mi Rumbita Pa´ Tus Pies", "Desde Mi Ventana" y poco más. Se me antojaba como una especie de sucedáneo o parche que servía para tapar las carestías y ausencias propias de la auténtica Rumba Catalana. Algo parecido a los Estopa (que me perdonen los hermanos Muñoz) pero en plan artista individual y con rastas.
A las claras: Lo que hacía no me conmovía, pero lo respetaba. Él ahí con su rollete y yo en mi casa con mis discazos y mis conciertazos. No problem.
El punto de inflexión llega con su séptimo disco 'Un Alumno Más' -Warner Music 2014-. O para ser más exactos con la desafortunada y atenta escucha de una canción. perteneciente a ese artefacto sonoro ya mencionado, que lleva por nombre "Saraluna".
Siete minutos y pico.
Siete minutos y pico en los que la "canción" (como bien escribe mi amigo Jiménez) de marras hace aguas por todos lados. No me lo podía creer. Segundo a segundo, estrofa a estrofa y estribillo a estribillo la incredulidad, el rubor y la vergüenza ajena que se apoderaba de mi persona iba dando paso a una especie de berrinche, de cabreo cada vez más virulento. Me revolvía en el asiento del autocar, con el cinturón puesto, aguantando y fantaseando con levantarme de mi asiento para obligar al conductor a quitar eso que estaba sonando y poner algo decente… ¡Qué mal rato por Dios!
Sibarita o no de la música, lo cierto es que tengo mis razones y mis pensamientos sobre aquella experiencia. Aquí van unos apuntes:
Para empezar, y ya en los primeros compases, me dio mucho coraje ver cómo unos recursos materiales tan buenos eran desperdiciados sin el menor atisbo de rectificación o sonrojo. Pena al notar como un trabajo y unos arreglos instrumentales-orquestales verdaderamente majestuosos (con coros incluidos) se convertían en un decorado de cartón piedra, en un mal chiste. En epicidad fallida. Muerta. Si Wagner levantara la cabeza...
Y todo este castillo de naipes que era el apartado musical se vino abajo simple y llanamente al entrar en colisión directa con la más o menos voz y las más o menos letras de Melendi, que son para echar de comer aparte. Un lirismo vacío, inexistente, apoético y contraimaginativo. No miento. Entre las líneas de "Saraluna" nos podemos encontrar con perlitas calibre cabeza de Shinnosuke Nohara. Busquen y vean, que yo no me atrevo ya. Simplemente imagínense a la Orquesta Sinfónica de Londres tocando en el Royal Albert Hall mientras vuestro vecino el soso da un paso al frente y se pone a leer, intentando entonar, la típica sección de sucesos de periódico local redactada por un becario de verano. Pues eso. Terrible.
Indagando un poquito más en este asunto hallé que, en su día, las redes sociales oficiales del ovetense se encargaron de pedir a sus miles y miles de seguidores que escucharan esta cancioncita pues según palabras textuales "pocas veces me emociono mientras estoy componiendo y con "Saraluna" os prometo que no paré de llorar". Ante semejante gancho, más de uno podría pensar o creer que estamos ante una composición del mismísimo Serrat, pero qué va. Igualmente, línea tras línea nos topamos con una falta de tacto que sinceramente me llega a asustar. Y no soy el único en pensar así. Varios sitios de Internet se hacen eco de esta canción y se refieren a ella como "una de las perlas narrativas más importantes de lo que llevamos de siglo", "una desgarradora historia desprovista de metáforas" o "una historia de llorar muy fuerte". ¿Sentido del humor? ¡Todo el del mundo! Pero las cosas claras: Si este es el Melendi más maduro y profundo… ¿Qué es lo que nos deparará el futuro?
Los bienpensados dirán que no, que el estilo de Melendi no va por esos derroteros sino por la vía del cantante comprometido, descriptivo y tal, pero es que tampoco es eso. No se acerca al realismo o al naturalismo ni de lejos. Su pluma es simplemente torpe. Eso es lo que creo. Una narrativa plana, pueril, prosaica y pedestre. ¡Las pes son tan sonoras!
En fin, que yo lo único que pretendía con este pequeña reflexión era hacer un poco de justicia a tipos como Víctor Manuel, Benito Pérez Galdós y Rafael Trabucchelli entre otros tantos.
PD: Larga vida a Melendi, faltaría más.
sábado, 29 de agosto de 2015
lunes, 24 de agosto de 2015
Cada uno habla de la feria...
Aunque la mayoría de la gente no se lo crea, resulta que soy muy hábil y que puedo hacer más de una cosa a la vez sin accidentarme ni nada. Para que vean que no miento, mientras estoy repanchingado en una de las terrazas de la feria dando buena cuenta de mi bocata de entresijos (una sana tradición que sigo a rajatabla año tras año desde que tengo uso de memoria) me da tiempo a mirar a mi alrededor, entre bocado y bocado y entre trago y trago de cerveza, en busca de imágenes que satisfagan mi siempre implacable curiosidad. Y es que el paisaje y paisanaje de las ferias es rico en matices y te impacta a cada rato como un torbellino de olor a churros y porras. Así pues, mientras me recreo el gaznate voy tomando nota mental de las pequeñas escenas que captan estos dos ojitos míos color miel para luego pasarlas a escrito. Juzguen y comparen estas imágenes con las que se dan en las ferias y fiestas de vuestro pueblo o ciudad. Es un ejercicio que genera risas de todo tipo. Muy sano y necesario todo. Os hago un pequeño repaso de lo vivido en ese par de horas:
Un chavalillo, con el gesto torcido, intenta recomponer concienzudamente su preciado rosario de plástico fluorescente. Resulta que el amoroso ímpetu de su novia, apalancada y amarrada a su cuello mientras le hacía un chupetón (o le succionaba el alma, que también puede ser), provocó el tremendo desaguisado. Hay cuentas por el suelo. Ella hace gestos con dulzura. Caricias y movimientos suaves. Debe estar solicitando su perdón o apaciguándole. Pero a él, que entre otros datos reveladores sobre su personalidad hago saber que lleva los calcetines a la altura de los sobacos, parece no hacerle ni pizca de gracia la situación… Será muy creyente.
En otro orden de cosas, los Minions se han convertido en el nuevo Perrito Piloto, en la nueva Muñeca Chochona. Era de esperar. Ellos son muy salaos y sus actuales adversarios no dan la talla. Entre la retahíla de peluches que aparecen colgados de los aleros de las tómbolas y tenderetes me atrevo a describir la notable (por lo de repetitiva, no por la de su calidad) presencia de un elefante azul amorfo que porta con sus dos manitas un cojín en el que pone 'te quiero' con bordados de abuela. Y la de esa anaconda-boa-bicha multicolor pero carente de personalidad que da ganas de todo menos de llevársela a casa. Mi hermano tuvo una de esas serpientes hace muchos años. No sabía dónde meterla. ¡Kampai!
Puestos tradicionales como el de las escopetillas de tapones o los dardos hace unas cuantas horas que dejaron de ser terreno de gozo y disfrute de los más pequeños de la familia para convertirse en las pasarelas de los machos alfa de la ciudad. Cotos privados de testosterona. Ya no hablamos de los punching-ball o los coches de choque. Zona de guerra.
Jóvenes y jóvenas que marchan juntos de la mano hacia lo oscuro, al otro lado de las vallas del recinto ferial. Hay muchos setos. Precaución.
A la salida del recinto, un siseo siniestro surge de una de las múltiples secciones de bombillas de colorines que conforman la puerta de la feria (minúsculo intento de semejarse a las de cualquier pueblo de Andalucía) para dar paso a una cascada de chispas que a su vez da paso a una breve intermitencia que, definitivamente y sin dar ya más paso a nada, se torna en oscuridad absoluta. Ante semejante estampa, unas señoras emperifolladas que pasean por ahí su moños inclinan su opinión hacia el '¡Ohhhhh qué pena!' mientras otras aún más emperifolladas que pasean por ahí sus alhajas responden al contraataque con un '¡Ale ya, se acabó lo que se daba!' Estampa viva y digna del refranero popular español pues 'cada uno habla de la feria como le va en ella'.
Para terminar. Servidor regresó a casa con la panza saciada, los ojos abiertos y resplandecientes por mil luces, un premio ganado en uno de esos puestos de puntería bajo el brazo y con el espíritu maduro, sereno y apaciguado de la feria que da los años…
El año que viene más y mejor.
domingo, 23 de agosto de 2015
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















